LOCURA





Dicen que hay flores que despuntan cada cien años.
Que los hombres son como relojes
abocados a perpetuarse en el finito
-sin saber muy bien por qué-.

Dicen que cuando te veo
mido de ocho a diez milímetros
aleteo hasta doscientas veces por segundo
-cual colibrí-
y mi corazón late mil veces por minuto.

Dicen que al final pesamos dieciocho kilos.
Los que soltamos de piel en una vida.
Flotando en la superficie con un ojo abierto
-y un hemisferio cerrado-.

Que somos como caballitos de mar -monogámicos-.
Respirando por acto voluntario.
Absorbiendo la humedad del entorno
-y la primavera nos acaba devorando-.

Dicen que tenemos que visitar cuatro mil flores -libros-
para fabricar una cucharada de miel -conversación-.

Dicen que en sociedad somos como una gota de agua

cayendo a siete metros por segundo.
Que cien kilogramos de tela de araña pueden soportar mi ira.
Que la azneita es el único insecto capaz de reanimarse
con una descarga de seiscientos voltios de anguila.

Que mi espacio vital es como una secuoya.
Ochenta y cuatro metros de altura
y veintinueve metros de diámetro.

Dicen que la frontera entre tu piel y la mía
está a mil kilómetros de latitud.
Que la gravedad no es igual en tu corazón
-que en el mío-
Que vivimos en un planeta de extremos
saltando hasta cien veces nuestra longitud
-con tal de tocar la luna-.













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